Presentación

¿Qué creíais? ?¿Qué no íbamos a despedirnos del 2020?… pues naturalmente, como se merece, aunque no lo parezca o no merezca cascabeles.

Conozco como vosotros, entrañable familia, lo sucedido, pues coincidió que estuve por aquí. Sé las cifras de los que nos dejaron, unos reconocidos, otros apreciados y hasta más de siete muy queridos. De hecho, no me lo quise perder y estuve tocado por el virus al igual que los que me linda a diario emocionalmente, pues conviene hablar -poco también- de lo conocido.

Como lo recuerdo, os preguntaréis o no. Pues la enfermedad o contratiempo, en mi caso, lo encajé con deportividad y mucha resignación, pero al tener a los frecuentes mal, muy preocupado, ya que no podía salir al rescate sanitario o de compañía al menos, aunque siempre hay algún “Angelín” que nos cubre y así fue, tres galenos muy queridos y Alautistas: César, Ernesto y Alfonso; y un cuarto y fundamental, doctor en humanidades, grandísimo Diego; cuidó de Alauto y de mi familia como si los fuera a perder.

Hemos estado todo el año insistiendo en no rendirse, en no desanimarse, con ese conocido estribillo de los Alautistas: ¡¡Vamos familia!!!

No ha sido fácil para nadie, lo sabemos, pero es que incluso el dolor es un maestro. Y podemos con todo, lo ha demostrado esta maldad en forma de virus; hemos sabido comunicarnos con la mirada y ver de lo que somos capaces: ¡de todo!

Gracias, familia, por esas raciones de cariño que nos habéis hecho llegar  y porque esa es la lección que nos deja este 2020 que ahora se va a despedir, aunque le pese.

Vamos a seguir un poco más, ¿os parece? y cuando despidamos el año con esa sana ironía Alautista, digamos todos: “La felicidad nunca viene sola”.

En unos días, calendarios ya, querida familia… “de nuevo” con 12 meses.

 

Sinceramente vuestro…
Alfonso García García