Presentación

Los más cercanos a este casa nos lo escuchan con frecuencia cuando les contamos que ha sido un susto mayúsculo haber llegado hasta aquí. Pero un susto que despabila e ilusiona.

Nos pusimos en marcha en el año 89 – ilusión toda, temeridad más –; veníamos de una etapa preciosa automovilísticamente hablando, aunque mercantilmente no tanto, porque soportar la dictadura de una marca – aún amándola – es demoledor. Ahora bien, la formación que adquirimos en esa etapa fue impagable porque nada, pero nada, fue fácil. De ahí se deduce que nuestro Guillermo, cuando al arrancar Alauto al poco nos levantaron la calle donde se encontraba la franquicia – Avda. de la Facultad – con un año cortada al tráfico y pagando en aquellas el traspaso del local, algo más propio de la Ley Seca – nos decía “no cansaros es importante”; y aún así nos insistía: “Alfonso ya pasó lo peor”. Respuesta, gracias Guillermo.

Muy simpático, Alfonso, vas de cabeza para el Banco Herrero, pensaba. Pues imaginaros esos meses en el que el único pensamiento era “a lo mejor un mesín más estamos, tenemos a tiro Semana Santa y con estos cochecinos – de procesión – podremos avistar el verano”.

¡Cómo vamos a estar asustados con esta efemérides! – 30 años – … hasta nuestro Jorge Festones empezó hace algunos meses con sus vídeos, con sus guiños hacia esta casa – a la que tanto quiere – como diciendo “tenemos que llegar a enero como sea, adelantémonos, Alfonso”.

¡Lo que hemos vivido!, querido Jorge.

Nos preguntaron hace uno días en un encuentro precioso: ¿un sueño?… la respuesta: no despertar, insistía en serio… ¿y comprar el Sporting?… ya no preguntó más.

¡30 años!… como suena… no vamos a decir que pasaron rápido – que también – porque tantas cosas vividas y comidas no se olvidan jamás… ¡Cómo se aprende a veces sin darnos cuenta!…

De las dos ocasiones atribuladas en estos 30 años cito una especialmente en la que el único pensamiento era abandonar. Nos decíamos ¡con lo que nos costó coger velocidad de crucero después de hacernos un hueco en el mercado de ocasión, con un público agradecido!… y nos cogió un vendaval, no se vendía; por tanto, adiós recursos.

Pero vuelvo a la primera persona ¿la culpa?… mía… ni crisis, ni caídas del mercado, ni demanda de otro tipo de motorización, ni… excusas de tío flojo. No estuve atento, maniobré mal y vi el precipicio que decía “a 2 km”.

Es cariño de los tuyos es fundamental pero, Alfonso, la decisión es tuya. Mi imprescindible Celes – amigo del Cid – me decía en esos paseos finales: “esto es lo tuyo Alfonso, a veces hay que devolver al negocio lo que te dio, te recuperarás, eres íntimo de las adversidades (esto es cosa mía)” … ¿Qué creías, que era todo juerga, Fiestas, Anirversarios, Concentraciones de Ferrari, Mantas, Ositos?…

Toca terminar. Sin nostalgia no se acabar porque son inevitables y obligados los recuerdos de proveedores muy queridos y fundamentales en la marcha de Alauto, como lo son también los colaboradores que día a día entienden a este casa como nadie. Ellos son el valor de Alauto.

Y la última línea es para vosotros, los protagonistas, el mayor patrimonio de Alauto. Dicen que en mayúsculas parece que estamos gritando: así me ocurre al decir “LOS ALAUTISTAS”… de vosotros es este cumpleaños… y hasta el último día os querrá, deseando sinceramente hacerlo bien, vuestro,

Alfonso García García